Cuando llegó mi hija debí tomar la gran decisión, me quedo con ella gozándome mi rol de mamá o continúo con mi trabajo que amo y necesito, y el universo habló y apareció un ángel lleno de juventud, alegría y disposición para llenar el vacío de mamá en casa. Pero dicen que los ángeles no llegan solos, forman coros y nos pusieron en el camino a una familia maravillosa, papá sereno, responsable, amoroso, mamá vital, firme, hermosa, con control absoluto del hogar. Siempre con una cama para el familiar necesitado y la olla llenada con esfuerzo y amor se multiplicaba en deliciosos potajes con su ingrediente especial.
Llegó una niña más para completar el hermoso grupo de hermanitas y mi esposo y yo recibimos sin méritos propios el título de padrinos creando un vínculo invisible y fuerte que ha permanecido mientras cada uno ha ido escogiendo su propio camino. La mamá dijo recientemente “hasta la muerte”.
Pero la vida es traviesa, todo va y viene, dicen que los astros se alinean, y en la última curva de mi camino de la vida me integré a una nueva familia de personas que a través de las letras se expresan, enseñan, divierten, crean amigos y sueños de la mano de un líder que casi trasciende el plano terrenal con su palabra, acompañado con un ser de luz: mi ahijada! que contrario a los cuentos, ella fue el hada que con su toque de magia venía a deslumbrar a su madrina.
Hoy con mis muchos años, sueños cumplidos y muchos que quedaron pendientes, realizada como mamá con mis tres tesoros, la vida me permite llegar a mi plenitud escuchando a Janeth Milena Posada presentando su reciente éxito literario, la claridad, la dulzura, sentido del humor, amorosa como si se tratara de un hijo. La verdad, qué orgullo saber que forma parte de mi historia, y que ha logrado ser el ángel para no sentirnos solos por ciertos caminos.
Bertha Luz Velásquez P.
Medellín, Septiembre de 2026